Juana se levanto a las 7 como todos los dias , pensando en aquel hombre del tren que ni siquiera sabia su nombre. Le entusiasmaba la idea de vovler a verlo, y esa mañana se primetio hablarle. Santiago se levanto 7.30 y se preparo un cafe, recordando aquella mujer del tren, esta vez le iba a hablar.
Santiago llego a mla estacion a las 8, al mismo timepo que veia Juana llegar, y volvio a susurrar la promesa de esa mañana.
Cuando subieron al tren no dejaron de mirarse y de correrse la mirada. Se sentaron uno al lado de otro. Y ninguno de los dos emitio sonido.
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